Ir al contenido principal

Buenos días

Buenos días pequeño
¿qué tal has dormido?
¿has tenido dulce sueño?
Ahora estás despierto
así que estás jodido,
en esto ya eres experto,
baila al son de la rutina
siempre la misma canción,
gana la puta cocaína
para el hijo del patrón.
En garganta nudos prietos
por el día ahogan,
aunque discretos,
luego prorrogan
el llanto secreto,
al final desfogan
en triste soneto,
la balada del veneno,
y la barra alimenta
la muerte del sereno,
de nuevo se impacienta
el descanso en el terreno.
Cae en tu lecho
de forma triste,
trágate el despecho,
para eso naciste.
Cierra los ojos
en habitación giratoria,
órganos flojos
con locura transitoria.
Y te llama tu dueño
aún no te ha perdido,
buenos días pequeño,
¿qué tal has dormido?

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El ciervo y el leñador.

 Érase un leñador que desayunaba cada día en el porche de su casa, en el bosque, viendo a los ciervos comer, mientras tomaba su café, desnudo. Le encantaba observar con qué libertad brincaban, comían... nunca se acercaba a ellos, puesto que sabía que saldrían corriendo. No quería molestarles. Tenía miedo de que no volviesen. De entre toda la manada, había un ciervo que le cayó en gracia. Sus ojos le parecían los más bonitos que había visto. A veces se quedaba varios minutos mirándole fijamente mientras sonreía. En algunas ocasiones, creyó ver que el ciervo le devolvía la sonrisa. Un día, como otro cualquiera, salió con su taza de café a desayunar mientras veía a los ciervos. Puntuales como siempre. Pero no pudo ver al ciervo de los ojos bonitos. "Qué raro" pensó, aunque no le dio muchas vueltas. Al poco, vio a un hombre desnudo salir del bosque. Su figura era esbelta, un cuerpo perfecto, músculos definidos, piel suave, una cara preciosa, y unos ojos grandes e hipnotizantes, a...

Tatuado

El ruido de la máquina taladra tu mente nerviosa cual perro que ladra el arte mezcla tu sangre con tinta él que tu piel tiñe, pero tu alma pinta En lo que una madre regaló Un artista hiere y pincha una historia que ya terminó la sangre brota y la piel se hincha La voluntaria marca la que tu cuerpo siempre muestra Contará la hazaña vuestra Cuando te desnude la parca La crítica amenazará Por el miedo al compromiso Del futuro, un aviso Más no es eterno Todo caduca en el infierno Y el arte, contigo morirá La locura de un enamorado La libertad del corazón La valentía de un soldado Belleza en un cascarón Todo eso está plasmado En la dañada piel de un tatuado

Fumar

Quiero encerrarme en mi cuarto y fumar, quiero llenarlo todo de humo, espeso y denso, donde me pueda ocultar, y de todos los males, no ver a ninguno. Ocultarme de falsos jueces, de patriotas y otras idioteces. Que la igualdad sea ley, pues en la niebla sólo somos sombras, muere la autoridad cuando me nombras mas no habrán ni súbditos ni rey. Ocultar la pobreza, que tus lágrimas sean de irritación por el humo, y no de angustia, miedo o tristeza, que no se pongan en duda mi inteligencia y destreza sólo por lo que pienso, soy o consumo. Ocultar tu egoísmo disfrazado de preocupación, ocultar tus ganas de ser protagonista en cada ocasión, que tus miedos se vean borrosos, que la niebla tape tu propia traición, que nuble el sol que alimenta pensamientos horrorosos, que asfixie a aquellos que se alzan victoriosos porque pisan al resto, no por gestos gloriosos. Mundo perfecto, donde no se pueda ver, pero sí sentir, me parece correcto, fumar no es solo placer, también es vivir. Tarde o temprano,...