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Puertas abiertas

¿Por qué coño tuve que abrir esa puerta?
¿Siquiera fui yo quien la abrió?
Habrá alguien a quien esto le divierta,
o lo que merezco ya me dio.
No se puede cambiar,
no se puede huir,
de nada sirve llorar,
más no puedo exprimir.
Y si me tiro por la ventana
caeré al mismo puto lugar,
maldita condena humana,
por todo tengo que pagar.
Toca disimularlo,
andaré a ciegas,
intentaré acabarlo
de todas maneras,
pero quiero que sepas
que ya estoy harto,
fumando en mi cuarto
entre paredes que trepas
y si por eso me increpas
se te devolverá mañana,
la envidia nunca es sana,
es una excusa para jetas
de moral bastante lejana.
No espero que me entiendas
y mucho menos que me defiendas,
pero deja ya las leyendas,
no soy un crío, solo un borracho,
inocente y feo mamarracho
que no quiere promesas tras puertas,
pues detrás solo hay humo de puretas.

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