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Flojera

Después de noches sin dormir,
después de días sin vivir,
después de tardes de sollozos
y de mañanas rechazando gozos.

Después de palos injustos,
después de ignorar tus gustos,
después de sed, hambre y cansancio,
de perderle miedo al comentario rancio.

Bajo el juicio de miles de idiotas,
cuando la empatía es a cuentagotas,
sin miedo a la temida soledad,
puesto que, ante compañías rotas,
marginado equivale a tranquilidad.

Cuando los no-guerreros te dicen "lucha",
cuando los sordos te dicen "escucha",
cuando no les importa tu aguante
ni crees que haya luz delante,
cuando el objetivo es sólo suyo,
y te mienten diciendo que será tuyo,
cuando llore tu interno infante
y al resto le dé igual,
cuando el tozudo ignorante
te grita que está mal.

Ríndete
y
que
le
den
al
mundo.

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